Hablemos de la refrigeración en los centros de datos. Los datacenters —cerebros del mundo digital— soportan todo tipo de operaciones, desde procesos de inteligencia artificial (IA) hasta transacciones financieras en tiempo real, mientras respaldan infraestructuras críticas tales como redes eléctricas, plataformas de transporte y sistemas de atención médica.
Garantizar la disponibilidad del servicio resulta clave, con soluciones que eviten interrupciones, incrementen el tiempo de actividad y proporcionen una mayor seguridad.
Un pilar esencial de esta continuidad es la gestión térmica. En los centros de datos, el calor puede ser entre 15 y 30 veces mayor que en un entorno de oficina típico. Y dado que la refrigeración representa aproximadamente el 40% del consumo total de energía del datacenter, la eficiencia constituye una prioridad máxima.
Se necesita una tecnología especialmente diseñada para estos entornos, que, según ABI Research —consultora que ha reconocido a Johnson Controls como uno de los líderes en soluciones de gestión térmica para centros de datos—, debe ser parte de un enfoque integral que abarque todo el ciclo de vida de los edificios: gestión térmica, automatización, protección contra incendios, seguridad física, eficiencia energética y servicios conectados para lograr operaciones inteligentes y de alto rendimiento.
Eficiencia y reducción de costes
Algunas de estas soluciones innovadoras —que reducen el consumo energético aproximadamente a la mitad— se diseñan en el Centro de Ingeniería de Desarrollo Avanzado (JADEC) de la división de Soluciones Globales para Centros de Datos de Johnson Controls. Entre ellas destacan las enfriadoras refrigeradas por aire y por agua para apoyar el continuo crecimiento de la demanda de enfriamiento impulsada por la IA.
Los sistemas de refrigeración con control inteligente ajustan la temperatura y el flujo de aire en función de la carga de trabajo del centro de datos. De este modo reducen el consumo energético en hasta un 30% en comparación con sistemas tradicionales.
Si a esto le añadimos una gestión basada en IA y machine learning para optimizar la climatización de los centros de datos en tiempo real (los algoritmos analizan patrones de uso y ajustan la refrigeración para mantener la temperatura óptima sin desperdiciar energía), o mecanismos de recuperación del calor (reutilizado para calentar oficinas o instalaciones cercanas), es posible obtener una refrigeración idónea mientras se reduce la energía demandada hasta cerca de ese 50% comentado.
Fuentes renovables
La combinación de sistemas de refrigeración inteligentes con fuentes de energía renovables, como paneles solares y energía geotérmica, también contribuye enormemente a reducir la huella de carbono y los costes operativos.
Las bombas de calor industriales pueden extraer y amplificar la energía térmica procedente del agua, la tierra, el aire y los residuos térmicos —también el exceso de calor generado en los centros de datos por procesos como el de refrigeración— para convertirla de nuevo tanto en calor como en frío, en un ciclo que contribuye significativamente a descarbonizar los centros de datos.
Las tecnologías de refrigeración son una inversión estratégica en términos de sostenibilidad y rentabilidad
Además, esto se traduce en una gran ventaja para los entornos urbanos y zonas cercanas a recursos hídricos, que se beneficiarán de su capacidad para capturar el calor residual a múltiples temperaturas, incluyendo el procedente de ríos y embalses, el mar e incluso de las aguas residuales de las ciudades.
Evolución
Según la Agencia Internacional de la Energía, los centros de datos representan alrededor del 1% del consumo eléctrico global. A medida que la transformación digital avanza, los centros de datos deben evolucionar hacia modelos más eficientes y responsables con el medio ambiente. En los centros de datos, los tiempos de inactividad no programados tampoco son una opción. Más de dos tercios de los incidentes de interrupción de servicio cuestan 100.000 dólares o más; y en un 25% de los casos podrían incluso superar el millón de dólares.
Más allá del rendimiento, las tecnologías de refrigeración avanzadas son una inversión estratégica en términos de sostenibilidad y rentabilidad. La combinación de IA, automatización y energías renovables marcará el futuro de la refrigeración inteligente.






























