Orizon ha organizado una nueva edición de la Isla del Rendimiento, un encuentro en el que tecnológica española, especializada en este tipo de soluciones, reúne a la prensa especializada para contar, de la mano de sus clientes, algunas de las tendencias más importantes de esta área de conocimiento y, por supuesto, los resultados que se consiguen en estas grandes empresas, mayoritariamente vinculadas al mercado financiero y el sector telco.

Como ya es costumbre, la isla de Tabarca ha acogido esta tercera edición de un encuentro centrado en un tema que es clave para las grandes corporaciones, pero al que, muchas veces, no se le da el nivel de importancia que debería: el rendimiento tecnológico del software crítico.

Se trata de identificar y resolver problemas del software para asegurar los niveles más altos de disponibilidad, rendimiento y eficiencia, algo que se transforma rápidamente en un ahorro económico, pero también en una mejora en cuanto a la percepción de la calidad del servicio.

Con BOA es posible transformar el rendimiento del software en una verdadera ventaja competitiva

El primero en tomar la palabra fue Ángel Pineda, CEO de Orizon, que compartió algunas de las tendencias que han venido detectando en cuanto al rendimiento del software crítico en las grandes empresas, fruto de sus más de quince años de experiencia en este ámbito.

Ángel Pineda, CEO de Orizon.

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Para empezar, habló de un nivel de interés creciente en torno al rendimiento de TI, aunque todavía tiene un amplio margen de mejora en todo tipo de organizaciones. Es más, este discurso está escalando más allá de los responsables de TI y ha pasado a los primeros niveles de preocupación también en las áreas de negocio.

“El rendimiento ya no es un indicador meramente tecnológico, sino un factor estratégico que demuestra cuál es el valor real que tienen las inversiones en tecnología para el negocio”.

Evolución del rendimiento

Fruto del análisis de toda la información que han ido acumulando durante estos años, el directivo dibujó el escenario en el que viven las organizaciones —especialmente en los sectores de banca, seguros y telecomunicaciones— en cuanto al rendimiento de sus aplicaciones y cómo está impactando en sus negocios.

En los últimos tres años se ha detectado un incremento muy importante en cuanto al nivel de rotación de los componentes

Una de las primeras conclusiones es que el software cambia, y mucho. Hace quince años, cuando Orizon empezó su actividad, los sistemas eran relativamente estables, pero en los últimos tres años han detectado un incremento muy importante del nivel de rotación: han pasado de cambios anuales en un 27% de los componentes a un 43% o incluso un 57%. Esto significa, según Pineda, “que se están multiplicando las oportunidades de que algo vaya mal, que no sea óptimo”.

Es más, en el mundo del mainframe, los datos hablan de un 30% más de rotación en los programas (Cobol y PL/I) que en procesos batch (JCL), lo que implica un software de mayor complejidad, mayores costes en los desarrollos y un menor aprovechamiento de las capacidades zOs.

También se constata una infrautilización de las capacidades de estos sistemas: solo el 50% de las empresas deriva más del 25% de su carga a procesadores tipo zIIP (con un coste menor) dentro del mainframe y solo un 20% hace un uso intensivo de las nuevas utilidades de ordenación, que ayudan a consumir menos recursos e ir más rápido.

Más funcionalidades vs negocio tradicional

Otra de las tendencias que está afectando al rendimiento es la concentración. En un contexto de entidades grandes, con cerca de 300.000 procesos, muy poquitos de ellos (el 03% o 0,4%) representan entre el 35% y el 40% de la factura. Y en el mundo de las operativas online, las cuarenta transacciones más consumidas se suelen llevar el 80% de la factura.

“Aunque el día a día de los negocios está muy contaminado de funcionalidad, componentes, etcétera, sigue habiendo un negocio en el que pocas operativas condicionan la mayoría de los sistemas. El negocio tradicional sigue siendo el que marca los costes”.

Previsiones de Orizon

Ángel Pineda también hizo públicas sus previsiones de facturación para el ejercicio 2025, en el que la compañía planea obtener un crecimiento del 20% hasta llegar a 4,3 millones de euros. Para ello, se van a apoyar en un nuevo modelo de licenciamiento de BOA, que les va a permitir llegar a un mayor número de clientes y desarrollar negocio en nuevas regiones.

Esto se complementará con una política de acuerdos estratégicos con terceros, como el anunciado recientemente con Minsait, perteneciente al grupo Indra, que, además de en España, también se desarrollará en Italia, Portugal, Perú, México, Colombia, Brasil y Chile.

En este contexto está cogiendo cada vez más fuerza la figura del CPO (chief performance officer) que, según Pineda, estará presente en todas las empresas con presupuestos por encima de 200 millones de euros anuales en TI, lo que supondrá ahorros de entre un 15% y un 30%. Este rol debe tener las capacidades para saber qué pasa en la Infraestructura y poder actual con prioridad en Desarrollo frente a otras áreas como, por ejemplo, Negocio.

“Esta figura no seguirá los patrones tradicionales; si hay algún cambio que va a ahorrar dinero o mejorar una operativa, se saltará la cola y se implementará rápidamente”. 

El rendimiento, clave para Nuek

Para ejemplarizar lo que puede suponer el reto del rendimiento en una entidad de este entorno, tuvimos la oportunidad de hablar con dos integrantes del comité de dirección de Nuek, antes Minsait Payments: Miguel Angel Prieto y Enrique García Escribano, head of Innovation & Solutions y head of Software Development respectivamente.

A grandes rasgos, Nuek es una compañía tecnológica especializada en medios de pago, con capacidades en emisión, adquirencia y open finance en un único ecosistema. Cuenta con más de 140 clientes, entidades financieras (desde fintechs a los grandes bancos), realiza más de 4.500 millones de operaciones anuales y 13.000 millones de API consumidas. Además, son la referencia absoluta en España y el procesador número uno en toda Latinoamérica.

Enrique García Escribano, head of Software Development en Nuek, y Miguel Angel Prieto, head of Innovation & Solutions en Nuek.

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“Una parte muy importante de lo que hacemos en Nuek es procesar, ya sea a través de nuestros CPD o bien en la nube. Tenemos que ejecutar los procesos, lidiar con la infraestructura… En ese contexto, los temas de
performance son clave para nosotros”. 

Esta exigencia viene reforzada por su fuerte vocación de adquisiciones. Tienen una necesidad imperiosa de ganar volumen para que, aparte de las fintech o los bancos de tipo medio, las entidades financieras a nivel global (tier 1) les consideren para estar en los deals importantes.

Normalmente, los competidores de Nuek están focalizados en uno u otro segmento: bien en bancos T1 (el caso de las grandes firmas americanas que suelen ser algo tradicionales y rígidas) o bien ponen el foco en el ámbito de las fintech o paytech, que son mucho más ágiles en sus requerimientos y exigen cambios constantes en el software.

“Nuestro objetivo de negocio es ir a por grandes entidades financieras, que lo que quieren es resiliencia, seguridad, estabilidad, que les proceses millones de tarjetas…, pero no queremos renunciar a las más pequeñas e innovadoras”.

El negocio de los medios de pago

Desde Nuek se cubre toda la cadena de valor de los medios de pago, que están divididos en dos negocios: el emisor y el adquirente. El emisor ofrece medios para comprar cosas (tarjetas físicas, virtuales, tokens, pagos en real time…) gestionando cerca de 240 millones de tarjetas globalmente. En cuanto al adquirente, se trata de dar capacidades a más 50.000 comercios (pequeñas tiendas o grandes retailers), para que puedan capturar operaciones.

“Estamos hablando de una plataforma de nueve millones de líneas de código para gestionar todo el negocio que hay detrás de este tipo de pagos. Operamos en más de veinte países, cada uno con su casuística regional en cuanto a normativa, usos y costumbre, etc. Además, son operaciones de misión crítica en tiempo real. Todo esto está pasando en milésimas de segundo”.

Estamos hablando de una plataforma de nueve millones de líneas de código para gestionar todo el negocio que hay detrás

Funcionalmente, el software empezó en 1990, pero a partir de 1995 evolucionaron desde un modelo de plataforma a uno de producto “versionable”, industrial. El otro gran salto ocurrió hace algo más de diez años, cuando comenzaron a apostar por un modelo de pago por uso para, bajo una misma instancia de software, gestionar clientes de Chile, México, España, Brasil, etc.

“Ahí fue cuando el tema del procesamiento empezó a ser vital para nosotros, porque las máquinas que ejecutaban nuestro software no eran las del banco, sino las nuestras. Si la eficiencia era mala nos obligaba a comprar máquinas más grandes”. 

Además, junto a este crecimiento inorgánico se suma la fuerte inversión que han realizado durante los últimos cinco años para migrar todos los sistemas a cloud nativo: microservicios, contenedores, OpenShift, hiperescalares… Esto ha significado reescribir todo el código y, además, mantener las dos versiones: una más tradicional (que es donde opera el 80% de los clientes), y otra en la nube, más ligada a los nuevos clientes, incluyendo las fintech o los bancos que apuestan por ese modelo.

El rendimiento es clave

Todo ello confluye en la tormenta perfecta. Un escenario en el que, en 2020, Nuek comienza a tener un crecimiento exponencial en el negocio, que se unía a una política de desarrollo que, en ese momento, ponía el foco en la agilidad y la innovación.

El mensaje era ganar cuota de mercado y en nuestros desarrollos priorizábamos el time to market

“El mensaje era ganar cuota de mercado y en nuestros desarrollos priorizábamos el time to market. Estábamos abriendo mercado en nuevos países y teníamos que dar respuesta a una capa de innovación y regionalización muy importante. Además, el mundo fintech cogía cada vez más fuerza, con modelos de negocio muy agresivos que requería desarrollos muy rápidos”.

De hecho, hubo un momento en que el nivel de rendimiento no era el esperado. Para dar respuesta a este escenario, comenzaron a trabajar con Orizon, marcando tres líneas de actuación para asegurar la calidad del software: los SLA firmados con sus clientes; tener visibilidad de sus soluciones, tanto a nivel funcional como técnico; y que no constituyera un problema para el time to market que les estaba exigiendo el área comercial.

El equipo de trabajo analizó el comportamiento del software en tiempo real. “Aunque nosotros hacíamos pruebas de rendimiento, se hacían en ambientes no productivos, con una data limitada. A través de la herramienta de Orizon conseguimos analizar el comportamiento del software, tanto las transacciones online (la operativa de la autorización) como el procesamiento batch (donde se concilia esa operación), en tiempo real y con la data de nuestros clientes”.

Resultados

A través del trabajo con Orizon se consiguió una mejora sustancial en esas tres líneas de actuación. Por un lado, una mejora del comportamiento de los SLA de casi un 20%, teniendo en cuenta que se había multiplicado por dos el número de clientes y por cuatro el número de tarjetas procesadas. También se ha medido una reducción de tiempos medios de procesamiento en torno al 40% por cliente, y cerca de un 22% en el global de batch. Todo ello unido a una medición clara y objetiva de los resultados.

Más allá de esa primera interacción, Nuek siguió trabajando con Orizon para analizar, a través de los informes que generan, el comportamiento de su software en tiempo real. Esto incluye, por ejemplo:

  • La monitorización diaria de más de 2700 procesos por cada una de las 46 instancias.
  • El análisis y revisión del cumplimiento de los SLA e identificación de las causas en caso de fallo (cancelaciones, problemas de delay, etc.).
  • Una revisión de los procedimientos operativos sobre procesos batch, detección de cambios de software con impacto o cambios en el comportamiento en los procesos.

Por otra parte, la colaboración con Orizon ha facilitado el control y la gestión pormenorizada de los SLA, incluso en un entorno de alto crecimiento, validando el cumplimiento de los KPI de forma objetiva. Además, ha permitido enviar información al equipo de explotación sobre posibles desvíos para ayudar a acotar rápidamente los problemas de ejecución batch.

«Nosotros somo expertos en software, en analizar código, pero con nuestra realidad hubiera sido imposible conseguir estos resultados, porque nuestro día a día estaba focalizado en generar activos y hacerlo de una manera rápida. Sin la ayuda de Orizon en ese momento lo hubiéramos pasado mal”. 

Cultura del rendimiento

Aparte de los resultados conseguidos, y los ahorros directos en que se pueden traducir, los directivos de Nuek hablaron de una parte intangible: “Cuando empezamos a trabajar con Orizon no teníamos un problema de incumplimiento, pero sí de percepción por parte de los clientes en cuanto al performance. Para nosotros esto era algo primordial. En ocasiones, la eficiencia en un desarrollo no te la da ningún KPI, pero la sensación de robustez de cara al cliente es impagable”.

En ocasiones, la eficiencia en un desarrollo no te la da ningún KPI, pero la sensación de robustez de cara al cliente es impagable

Ángel Pineda apunta aún más alto, asegurando que algunos de sus clientes les dicen: «te voy a medir por el hecho de que la eficiencia, o los posibles retrasos, no sean un tema relevante para nosotros”.

Otra de las medidas clave fue el denominado Observatorio de Rendimiento, implementado a través de una herramienta externa que permite monitorizar los web services, la capa con la que interactúan con el mundo. “Pero, lo más importante, es que nos hizo ver la importancia que debe tener el rendimiento dentro de nuestro workflow de desarrollo”.

A partir de ahí, se dio formación a todos los equipos de desarrollo y se inculcó la cultura de rendimiento y de la eficiencia. “Ahora hay una verdadera obsesión cuando se tiran las líneas de código. No se trata de programar y hacer correcciones en producción, sino que, desde el primer minuto se aplican esas lecciones aprendidas. Todo el mundo sabe que, en la cadena de valor —el desarrollo y la operación—, el rendimiento está integrado desde el principio (DevPerOps)”.

Esto se ha traducido en prácticas de buena codificación y en la industrialización de ese modelo para que esos patrones se vayan actualizando según se van detectando puntos de mejora. “Es como un ciclo virtuoso, aprendizaje continuo y lecciones aprendidas que se actualizan y se emplean de forma generalizada”.

Informe de recomendaciones

Todo ello se complementa con los informes que recibe Nuek por parte de Orizon, donde se detallan algunas recomendaciones o propuestas de mejora sobre el software. De las 465 mejoras recibidas desde 2020, con foco en eficiencia real, ya se han implementado cerca de 380, con las que se ha conseguido un ahorro total de más de 254 horas de procesamiento.

A través de las mejoras implementadas se ha conseguido un ahorro total de más de 254 horas de procesamiento

Estas mejoras incluyen desde cambios funcionales o restructuración de dependencias, hasta la reducción de accesos innecesarios, paralización del procesamiento o incluso el uso de funciones más eficientes y de mejores prácticas en programación.

Pero también ha habido propuestas de mejora que no se han implementado. Según los directivos de Nuek, la razón es que, aunque tenían sentido desde el punto de visto de performance, la relación beneficio/coste operacional no era la óptima.

“Pero eso está muy bien. Puedes dejar fuera esas propuestas por decisión estratégica interna, pero lo positivo es que tienes una alerta sobre ciertos temas que podrían estar penalizando las ratios de eficiencia en ahorro de procesamiento o en tiempo de ejecución de los batch”.

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