La transformación digital y la migración al cloud no son privilegio de las grandes corporaciones. En un entorno cada vez más competitivo y globalizado, las pymes industriales españolas deben abrazar estas tendencias si desean asegurar su competitividad. El reciente estudio de Forterro, elaborado en colaboración con OnePoll, ofrece una radiografía reveladora sobre la adopción de sistemas ERP y las tendencias tecnológicas en el sector industrial.
Los datos hablan por sí solos: en la última década el 82% de las empresas españolas del sector industrial ha actualizado su ERP, y un 60% de estas renovaciones han acontecido en los últimos cinco años. Este impulso indica una voluntad clara de adaptación, pero también revela una brecha tecnológica preocupante. Aún hay un 20% de empresas que operan con sistemas ERP de más de diez años, que, si bien proporcionan estabilidad, también frenan la eficiencia y la competitividad.
Uno de los debates más relevantes en este proceso de modernización es la transición hacia la nube. Aunque un 33% de las empresas sigue apostando por sistemas on-premise, el 39% ya ha adoptado modelos híbridos, mientras que el 29% opera completamente en la nube, una cifra que crecerá hasta el 34% en los próximos meses. La tendencia es clara: la migración es imparable, pero ¿por qué no avanza aún más rápido?
Las principales barreras son los elevados costes de implementación y la complejidad de integrar nuevos sistemas. A esto se suma la preocupación por la seguridad de los datos; este temor, uno de los principales para el 40% de las empresas consultadas, aunque comprensible, no debería convertirse en un freno. De hecho, la flexibilidad y escalabilidad de la nube vienen acompañadas de una mejora en la seguridad, como lo reconocen un 42% de las empresas encuestadas.
El dilema es evidente: quienes no den el salto corren el riesgo de quedarse atrás. Un 58% de las empresas ya reconoce que no migrar podría afectar su competitividad a largo plazo. Entonces, ¿qué se necesita para acelerar esta transición? Además de una inversión económica, una visión estratégica clara y un compromiso firme con la digitalización.
Más allá de la migración a cloud
Pero la nube no es la única protagonista de esta revolución digital. Tecnologías emergentes como la inteligencia artificial (IA) y el Internet de las Cosas (IoT) están transformando la manera en que operan las empresas del sector industrial. Un 43% ya apuesta por la IA generativa, mientras que un 34% está incorporando IoT. No se trata solo de mejorar procesos, sino de repensar completamente el modelo productivo.
La digitalización también abre la puerta a nuevas oportunidades en términos de eficiencia energética. La automatización y la optimización de procesos pueden reducir significativamente el consumo de recursos y minimizar el desperdicio. La mejora de la rentabilidad que ello significa se obtiene mientras se avanza hacia los objetivos de sostenibilidad que cada vez más empresas están adoptando como parte de su estrategia corporativa.
El 39% de las empresas ya ha adoptado modelos híbridos, mientras que el 29% opera completamente en la nube
En este contexto, la formación y la capacitación de los empleados son cruciales. La inversión en este ámbito es fundamental a la hora de garantizar que los empleados puedan sacar el máximo partido de las herramientas digitales y contribuir al crecimiento de la compañía. En este sentido, hay que trascender la simple adopción de herramientas o la migración a la nube y transformar la cultura organizativa para poder aprovechar al máximo las oportunidades que ofrece la tecnología.
Resiliencia operacional en el sector industrial
De hecho, está demostrado que invertir en tecnología mejora la eficiencia operativa tanto como aumenta la competitividad y la resiliencia frente a cambios imprevistos. La pandemia nos dejó una lección: las empresas con una base digital sólida pudieron adaptarse mejor a la incertidumbre y mantener su actividad sin interrupciones significativas.
En este sentido, la seguridad de los datos sigue siendo una de las principales preocupaciones para el 40% de las empresas encuestadas, que ven como un desafío la necesidad de adoptar soluciones de ciberseguridad adecuadas para garantizar la protección de su información y generar confianza en el entorno digital.
Además, el 37% de las empresas busca avanzar en la automatización y robotización de sus procesos, mientras que un 33% señala que la transición al cloud es fundamental para mejorar la flexibilidad y personalización de las soluciones, lo que refleja el interés corporativo por las tecnologías que permitan adaptarse mejor a las exigencias del mercado.
Son evidentes los beneficios del cloud a la hora de afinar el rendimiento y garantizar la continuidad del negocio. Pero, mientras tanto, el sector sigue avanzando a dos velocidades: quienes ya están completamente digitalizados conviven con los que todavía se encuentran en proceso de migración. Sin embargo, la IA y el IoT están acelerando el proceso, marcando un punto de inflexión para la digitalización del sector industrial en España.
Tecnología y capacitación
Lo sí queda patente es que la digitalización y la migración hacia la nube son ya premisas para que las empresas del sector industrial puedan mantener la competitividad en un mercado global en constante evolución. Es el momento de que asuman el reto con determinación, inviertan y trabajen con los sectores público y privado para acelerar su transformación digital.
Y me gustaría también poner el acento en la formación y la capacitación de los empleados, un aspecto crucial. No se implementan nuevas tecnologías si no hay una fuerza laboral preparada para utilizarlas. Es fundamental invertir en formación para que los empleados puedan sacar el máximo partido de las herramientas digitales y contribuir al crecimiento de la empresa.
Como conclusión, es importante recalcar que el sector industrial en España avanza en su digitalización, pero lo hace a dos velocidades. Mientras algunas compañías han abrazado el cambio con determinación, otras todavía se muestran reticentes. La clave está en superar las barreras económicas y culturales, fomentar la formación y acompañar a las empresas en este proceso.
El futuro dependerá de la capacidad de las empresas para adaptarse a un entorno cada vez más digitalizado. Las capaces de adelantarse liderarán el sector industrial español.






























