Víctor GagoSegún los últimos datos del INE, el 37,7 % de las empresas españolas utilizan servicios de cloud computing y un 12,4 % ya han adoptado soluciones de inteligencia artificial (IA). Esta tendencia, conocida como cloudificación, puede llegar a ser muy positiva para la competitividad de las empresas y la transformación digital. Sin embargo, también añade una mayor exigencia a la infraestructura digital que respalda a estos servicios: los centros de datos.

Además, pone de relieve el impacto medioambiental que tiene la nube, tanto para los proveedores como para las empresas que los utilizan. No hay que olvidar que la Directiva de Eficiencia Energética de la UE de 2024 obliga a un número creciente de empresas a presentar informes sobre su huella de carbono, lo que incluye también los servicios de sus proveedores de nube. La clave está en armonizar esta mayor demanda con un menor impacto medioambiental.

Sostenibilidad de los servicios cloud

En primer lugar, el auge de la cloudificación y el uso de la IA implican una mayor densidad energética en la infraestructura que las sostiene, y requiere de una gestión adecuada del consumo de energía de los centros de datos. Principalmente, esto se debe a la potencia requerida por los servidores que procesan modelos de IA, que pueden consumir hasta tres o cuatro veces más electricidad.

En segundo lugar, el aumento de la densidad de hardware exige sistemas de refrigeración con mayores niveles de eficiencia. Los centros de datos más tradicionales utilizaban sistemas basados en el flujo del aire, pero los actuales niveles de consumo por rack —superiores a los 40 kW— requieren refrigeración líquida.

Esto nos lleva al tercer gran reto de los datacenters modernos: el consumo de agua. La mayoría de los más actuales usan sistemas de circuito cerrado para evitar el desperdicio, haciendo una gestión responsable de este valioso recurso.

El auge de la cloudificación y el uso de la IA conllevan un aumento en la densidad energética de la infraestructura que las soporta

Ante estos retos, las empresas del sector están desarrollando soluciones innovadoras para optimizar la eficiencia y sostenibilidad. Un primer aspecto clave incide en el diseño y planificación, buscando prevenir problemas de excesivo calentamiento. En los datacenters de nueva construcción se pueden usar módulos preconfigurados, probados en fábrica, que aseguran un rendimiento óptimo desde el primer día y facilitan las expansiones posteriores.

En infraestructuras ya existentes, la consultoría energética permite mejorar el rendimiento, además de facilitar el cumplimiento de la normativa en las empresas obligadas por la Directiva de Eficiencia Energética. Cada vez más centros de datos se someten a auditorías energéticas y elaboran planificaciones estratégicas que marcan el camino para mejorar su eficiencia.

Descarbonización y eficiencia

La descarbonización es otro de los ejes centrales. Según Spain DC, más de la mitad de los centros de datos en España emplean energías renovables, lo que permite disminuir su huella de carbono (y la de sus clientes). Además, soluciones como los sistemas de distribución eléctrica sin gas SF6 y las nuevas gamas de UPS permiten reducir las emisiones de efecto invernadero hasta en un 50%. Por otro lado, las soluciones de refrigeración líquida incrementan hasta un 20 % la eficiencia energética de los datacenters.

IA, Cloudificación y sostenibilidadUn último aspecto clave es la digitalización y automatización de la gestión de los centros de datos. Mediante herramientas de software como DCIM, BMS y EPMS, es posible monitorizar y optimizar el rendimiento y el consumo en tiempo real. También la IA puede jugar un papel a la hora de garantizar una operación más eficiente, mediante algoritmos capaces de predecir los picos de demanda, mantenimiento predictivo y ajustes de los parámetros para mejorar la eficiencia.

En definitiva, para que las empresas puedan seguir ampliando su uso de la nube y la inteligencia artificial sin disparar el impacto medioambiental de la infraestructura digital, se requiere un enfoque integral de los centros de datos que combine la eficiencia energética, las estrategias de descarbonización y las tecnologías limpias. Los proveedores que puedan satisfacer estos requisitos estarán mejor posicionados para beneficiarse del imparable auge que están viviendo los servicios en la nube.

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