El auge del trabajo híbrido ha cambiado la relación entre empresas, personas y espacio de trabajo. Más allá de la flexibilidad contractual y la tecnología, tal y como refleja el informe ACW-JLL sobre coworking y oficinas flexibles en España, el coworking se consolida como una infraestructura estratégica que pone a las personas en el centro, facilitando nuevas formas de relacionarse, colaborar y trabajar.

Durante décadas, el espacio de trabajo fue tratado por las empresas como un elemento principalmente patrimonial y financiero. Metros cuadrados, contratos a largo plazo y una lógica de ocupación estable definían la planificación inmobiliaria.

Hoy ese enfoque resulta insuficiente. El trabajo híbrido ha introducido una variable crítica: la forma en que las personas utilizan, comparten y dan sentido al espacio.

Las organizaciones ya no se preguntan únicamente cuántos metros necesitan, sino qué tipo de entornos favorecen la colaboración, la concentración y la cohesión de los equipos. En este contexto, los espacios flexibles y el coworking han evolucionado para convertirse en una herramienta estructural que conecta espacio, cultura organizativa y experiencia de las personas.

Lo que muestran los datos

El informe sobre coworking que hemos elaborado la Asociación Española de Coworking (ACW) y JLL confirma una tendencia clara: el aumento de la demanda de espacios flexibles no responde a un fenómeno puntual, sino a una evolución estructural del modelo de trabajo. El análisis muestra cómo el coworking se ha consolidado como una solución habitual dentro de las estrategias inmobiliarias, apoyando nuevas dinámicas de relación entre equipos, proyectos y organizaciones.

El coworking se ha convertido en el entorno natural para sectores intensivos en conocimiento

Además, aunque el grado de digitalización de los operadores es ya un factor determinante en la evolución del coworking, su valor no reside solo en la eficiencia operativa. Las plataformas de gestión, reservas, control de accesos o eficiencia energética actúan como habilitadores de una experiencia de uso más fluida y centrada en las personas.

El citado informe pone de relieve una clara brecha tecnológica entre operadores. Mientras los de mayor escala incorporan herramientas avanzadas, la adopción de inteligencia artificial es todavía incipiente y se concentra en tareas administrativas o de contenido. Su potencial para mejorar la experiencia del usuario, anticipar necesidades o facilitar nuevas formas de colaboración abre una oportunidad estratégica relevante.

El coworking como entorno natural

CoworkingLejos de una visión asociada únicamente a startups o freelances, el coworking se ha convertido en el entorno natural para sectores intensivos en conocimiento. Consultoría y Servicios Profesionales, junto con Tecnología y Telecomunicaciones, lideran la demanda de espacios flexibles en España.

Estos sectores valoran especialmente la calidad del entorno, la interacción entre profesionales y la posibilidad de crear equipos ágiles sin perder identidad corporativa. El coworking ofrece espacios que favorecen la colaboración, el intercambio de conocimiento y el sentimiento de pertenencia, sin renunciar a privacidad ni a la profesionalidad.

Además, el coworking ha demostrado que el diseño del espacio influye directamente en cómo las personas trabajan y se relacionan. Áreas pensadas para el encuentro, zonas comunes activas y oficinas personalizables permiten que empresas muy distintas compartan un mismo entorno sin diluir su cultura.

Este enfoque pone el acento en la comunidad, entendida no como un concepto abstracto, sino como una red de relaciones profesionales que genera valor, innovación y aprendizaje continuo. El espacio deja así de ser un contenedor neutro para convertirse en un activo organizativo.

El futuro del trabajo

Los espacios flexibles no sustituyen a todas las oficinas, pero sí representan una infraestructura clave en un entorno laboral donde las personas, la tecnología y la flexibilidad convergen. El informe ACW-JLL apunta hacia modelos de “cartera elástica”, capaces de adaptarse en tiempo real a las necesidades de equipos y proyectos.

Preparar operaciones y activos para este escenario, alineando modelo de negocio, capacidades tecnológicas y enfoque humano, será esencial para crear valor sostenible. Entender el coworking como una infraestructura centrada en las personas, y no como una simple alternativa, es clave para anticipar el futuro del trabajo.

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