Cuando hablamos de monitores para el segmento del gaming normalmente tendemos a pensar en dispositivos con determinadas características técnicas, funcionalidades y de diseño muy concretas (tasas de refresco, resoluciones, tiempos de respuesta o, incluso, paneles curvos) pero, sobre todo, en un rango de precios que suele estar un escalón por encima.
Ofrece un rendimiento y una calidad de imagen realmente interesante, sin que el coste de adquisición se pueda considerar una barrera
Este AOC Q27G4X viene, en parte, a desdibujar ese escenario a través de un dispositivo que ofrece un rendimiento y una calidad de imagen realmente interesante, junto con algunos detalles de diseño que llaman la atención, todo ello sin que el coste de adquisición se pueda considerar una barrera.
El Q27G4X por fuera
Aunque no es una de las características que más se demandan en este tipo de dispositivos, el diseño exterior (sobrio y elegante, tal vez simplista) y los aspectos de ergonomía que propone este monitor son también de agradecer, especialmente cuando nos permiten ajustar y personalizar el modo en que quedará instalado en la mesa. Todo ello, además, de un modo muy sencillo.
El sistema interno que incluye permite elevarlo o deslizarlo hacia debajo de forma suave, girarlo sobre su eje o inclinarlo para que la disposición de la pantalla se ajuste sin problemas a cada usuario. Incluso se puede ubicar en modo retrato (en vertical) algo que no suele ser muy común en este tipo de dispositivos. Todo ello redunda en mayor comodidad, pero también una reducción de la fatiga como consecuencia de un uso continuado.
Cuenta con una peana de reducidas dimensiones, diseñada especialmente para ocupar el menor espacio posible en la mesa
Además, y esto es importante, cuenta con una peana de reducidas dimensiones, diseñada especialmente para ocupar el menor espacio posible en la mesa y dejar sitio para un hub USB (el monitor carece de él) o unos altavoces externos o, simplemente, para dejar el teclado y el ratón cuando no se está utilizando.
Manos a la obra
Pero donde realmente se ven todas las prestaciones que ofrece este Q27G4X es en funcionamiento. Estamos ante un monitor de 27” de diagonal con una relación de aspecto 16:9. No nos engañemos, este es ya un tamaño más que suficiente para la distancia a la que se suele colocar el usuario, aunque esto, como todo, va en gustos.
Además, se trata de un monitor Quad HD, capaz de trabajar a una resolución de 2560×1440, que no llega a 4K pero es que significativamente superior que la anterior tecnología, brindando al usuario un mayor nivel de detalle.
Por otra parte, podremos disfrutar de un nivel de brillo de 400 nits, una tasa de refresco de 180 Hz y tecnología Fast IPS, lo que le permite ofrecer mejores tiempos de respuesta (1 ms GtG, grey-to-grey) además de una mayor precisión en la reproducción del color.
Al final, esto se traduce en un movimiento mucho más fluido, con escenas más nítidas y realistas (sin desenfoque), evitando el efecto fantasma cuando estás disfrutando de los últimos juegos del mercado. Esto, incluso, es también evidente si solo te estás desplazando por la pantalla navegando por la web.
Lógicamente, todo ello va ligado también a las prestaciones que ofrezca la tarjeta gráfica instalada en el equipo. Para esta review se ha utilizado un portátil ASUS ROG Zephyrus G16 con GPU NVIDIA GeForce RTX 4090.
Menú de configuración
Aunque en otros monitores esto puede carecer de importancia, cuando se trata del gaming resulta muy valiosa la posibilidad de ajustar —de forma rápida y cómoda— la configuración adecuada para el modo de uso en cada caso.
En el caso del Q27G4X, a través del menú OSD en pantalla, desde donde es posible definir aspectos como el modo de color, el control de sombras… o incluso activar el Adaptive Syncm que, según AOC, hace coincidir la tasa de refresco vertical del monitor con la velocidad de fotogramas de la GPU, eliminando efectos como el stuttering o el tearing.
Permite la creación de diferentes perfiles de usuario con configuraciones diferentes en función del tipo de juego elegido
Además, también permite la creación de diferentes perfiles de usuario con configuraciones diferentes en función del tipo de juego elegido. En este aspecto, destacar también el denominado G-MENU, que ofrece un interfaz único para optimizar y personalizar la configuración, tanto de este monitor como de otros dispositivos que sean compatibles: teclados, ratones, alfombrillas o auriculares.

































